Por Agencia
El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, alertó sobre el drástico aumento del hambre en el mundo, afirmando que los niveles actuales no se habían visto desde 2005.
Türk destacó que este deterioro de las condiciones alimentarias representa un retroceso significativo en el objetivo global de erradicar el hambre para el año 2030.
Türk identificó la creciente desigualdad en la distribución de la riqueza, el cambio climático y las consecuencias de la pandemia de COVID-19 como causas principales del incremento en la inseguridad alimentaria global. Además, subrayó que la situación ha sido agravada por la guerra en Ucrania y sus repercusiones en el suministro internacional de cereales básicos.
La invasión rusa en Ucrania ha tenido un impacto doble en la crisis alimentaria. La destrucción de tierras agrícolas ucranianas y el retiro ruso de un acuerdo internacional que garantizaba la exportación segura de alimentos han provocado un aumento en los precios en los mercados internacionales.
Los países más vulnerables a estos cambios son los más pobres, entre ellos Somalia, donde la ONU estima que 43,000 personas murieron el año pasado a causa de la sequía, el extremismo y el desgobierno.
El alto comisionado también hizo mención de la crisis alimentaria en el Caribe, donde un reciente sondeo del Programa Mundial de Alimentos reveló que más de la mitad de la población —aproximadamente 3.7 millones de personas— sufre de inseguridad alimentaria. La situación en Haití es particularmente alarmante, con la mitad de su población enfrentando una inseguridad alimentaria aguda.
Türk concluyó su declaración con un llamado a apoyar iniciativas locales que fomenten la producción de alimentos en regiones donde aún es posible, como en ciertas áreas de Haití. El mensaje general fue claro: la comunidad internacional necesita actuar de manera urgente para evitar un fracaso catastrófico en el objetivo de poner fin al hambre para 2030.