Por Agencia
David Reich, genetista de la Universidad de Harvard, es una de las figuras clave en el análisis de la evolución del ser humano desde sus orígenes hasta nuestros días. Además, es el principal defensor de una teoría realmente sorprendente, como es aquella que afirma que los neandertales no formaron parte de una rama paralela de la humanidad actual, sino que fueron descendientes directos de una migración temprana de Homo sapiens que abandonó el continente africano hace cientos de miles de años.
Esta revolucionaria hipótesis fue detallada en un estudio preliminar dado a conocer el pasado mes de marzo. Para elaborarlo, los investigadores utilizaron la genética para explicar anomalías detectadas en el cromosoma Y y en el ADN mitocondrial de estos antiguos homínidos. El análisis indica que los linajes originales de los neandertales fueron reemplazados por los de nuestra especie tras un largo periodo de hibridación ocurrido mucho antes de lo que se creía.
La investigación plantea que este encuentro genético sucedió entre los años 400.000 y 250.000, cuando grupos de humanos modernos primitivos se asentaron en Eurasia. Como consecuencia de este proceso de mestizaje, los híbridos resultantes conservaron la carga genética de los Homo sapiens, borrando casi por completo las trazas de sus predecesores locales en ciertos marcadores biológicos determinantes.
El origen genético
El científico David Reich ha preferido mantener la cautela al referirse a estos hallazgos, subrayando que el trabajo se presenta como una conjetura abierta al debate científico internacional. El experto afirmó que el objetivo de publicar este documento es: «Recopilar comentarios de colegas de profesión», reconociendo que las críticas externas podrían ser fundamentales para ajustar o refutar esta visión del árbol genealógico humano.
Aquella interpretación permite comprender por qué los restos hallados en la Sima de los Huesos, en el norte de España, muestran una afinidad tan estrecha con los neandertales posteriores a pesar de su antigüedad. Estos fósiles, que cuentan con unos 430.000 años, podrían representar una fase intermedia en la que la influencia genética del Homo sapiens ya comenzaba a moldear la identidad de las poblaciones europeas.
Además de las pruebas biológicas, la arqueología aporta indicios sobre este vínculo mediante el análisis de la tecnología Levallois. Este método avanzado para fabricar útiles de piedra se utilizaba en África hace 400.000 años por humanos modernos y apareció de forma simultánea en yacimientos neandertales europeos, lo que refuerza la idea de una dispersión cultural y biológica conjunta desde el sur.
El intercambio técnico
La presencia de estas herramientas complejas sugiere que los emigrantes africanos no solo compartieron sus genes, sino también sus conocimientos técnicos en el manejo de materiales. Quizá la invención independiente de este sistema sea menos probable que una transmisión directa, lo que sitúa a los neandertales en una posición mucho más cercana a nosotros de lo que la ciencia tradicional había aceptado.
Actualmente se considera que nuestra especie es el resultado de una mezcla de diversas poblaciones, pero este descubrimiento extiende ese concepto de hibridación a todos los parientes cercanos. Si esta tesis se confirma mediante futuras excavaciones, el Homo sapiens dejaría de ser visto como un competidor externo para ser reconocido como el motor biológico que dio origen a la estirpe de los neandertales.