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La pimienta, bajo la lupa: analizan si los beneficios de esta especia están sobredimensionados

Por Agencia

La pimienta es una especia peculiar. Dota a los platos de una pungencia y perfumes cítricos que se ha implantado en cientos de platos a lo largo y ancho de todos los continentes. Originaria del sur de la India, esta especia comenzó a hacer sus incursiones por Europa tras las campañas de Alejandro Magno, quien propició la unión de culturas y la mercadería internacional. En la Europa medieval, la pimienta pasó a ser un símbolo de estatus y riqueza y tal era el afán por conseguirla que parte del motivo por el que se llegó a las Américas fue tratar de encontrar una nueva ruta de comercio con India que, entre otras especias, monopolizaba la pimienta.

Sin embargo, sería el portugués Vasco da Gama quien en 1498 bordeó el cuerno de África y abrió la ruta marítima que uniría India y Europa. De este modo, las plantaciones del arbusto trepador conocido como pimentero, cuyo nombre científico es Piper nigrum, enriquecieron primero a Portugal, después a Países Bajos y finalmente a Reino Unido.

Distintas pimientas, una sola planta

Una curiosidad con respecto a la pimienta es que tanto la pimienta verde, como la blanca y la negra provienen de la misma planta. La pimienta verde proviene de los frutos (denominados drupas) que se recogen al inicio de la maduración. Esta pimienta se consume en conserva o fresca, pero al ser muy delicada, no se suele transportar y, por tanto, no ha llegado al mercado internacional como las otras dos pimientas: negra y blanca.

Para que la drupa del pimentero se ennegrezca ha de recogerse madura. Después, se cuece y se seca al sol. Según van pasando los días, la humedad de la pimienta se va perdiendo, la carne se contrae y la piel se arruga, lo que la dota de su forma y color característicos. Este proceso también concentra los compuestos químicos aromáticos y, los que producen el picor, por ello, la pimienta negra es más picante que la verde.

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