Por Agencia
La ley del cubo-cuadrado, formulada originalmente por el físico Galileo Galilei en su obra Discursos y demostraciones matemáticas en torno a dos nuevas ciencias, establece una barrera física insuperable que impide la existencia de criaturas colosales. Este principio matemático explica que, mientras la superficie de un objeto crece según el cuadrado de su tamaño, su volumen lo hace según el cubo del mismo, lo que genera un desequilibrio estructural fatal para seres del tamaño de Godzilla.
Evidentemente, resulta difícil establecer el tamaño de Godzilla solo a partir de las películas realizadas sobre él. Aun así, de los datos aportados en ellas puede deducirse que ronda los 130 metros de altura y que su peso estaría cercano a las 100.000 toneladas. Unas dimensiones que desafían cualquier lógica biológica terrestre. Para muestra, un botón: la ballena azul (Balaenoptera musculus), que es la criatura más grande que existe en la actualidad, puede alcanzar 33 metros de largo y un peso de 180 toneladas.
Incluso si echamos la vista más atrás, a la época de los dinosaurios, tampoco encontramos nada ni remotamente parecido. Según los fósiles encontrados, el más grande de la historia fue Patagotitan mayorum, un cuadrúpedo herbívoro que medía casi 40 metros de largo y 9 de alto y cuyo peso rondaba las 74 toneladas. En el mar, Ichthyotitan severnensis ostentaría, con sus 25 metros de largo y sus 80 toneladas, ese título. Un detalle importante, ya que Godzilla es un ser anfibio que, eso sí, se mueve mucho más ágilmente en el agua que en tierra.
Límites biológicos y geométricos
Diversas investigaciones académicas señalan que el límite biológico para los animales terrestres se situaría en las 110 toneladas. Una cifra extraordinaria, dado que el elefante de sabana africano (Loxodonta africana) apenas llega a las 6 toneladas y a que, con lo que sabemos, ningún dinosaurio se aproximó. Según explicó Felisa Smith en Live Science, profesora de paleoecología en la Universidad de Nuevo México: «sus piernas tendrían que ser tan anchas para sostener su cuerpo que no podría caminar de manera eficiente«. Esta limitación física sería el primer obstáculo para que cualquier organismo alcance las dimensiones del kaiju (en español, monstruo gigante o bestia extraña) cinematográfico.
Para visualizar este fenómeno, es posible recurrir a un modelo simplificado donde la densidad del animal se mantiene constante mientras aumenta su escala. Al multiplicar por 10 la altura de un ser vivo, su superficie se multiplica por 100, pero su volumen aumenta 1.000 veces, lo que supone una carga inasumible para el sistema óseo. Este principio de la física aplicada demuestra que un Godzilla real sufriría un estrés sobre sus huesos 92 veces superior al de un reptil de tamaño normal.
Otro factor determinante es el metabolismo necesario para mantener con vida a una estructura de tal envergadura, ya que la tasa metabólica escala directamente con la masa. El consumo energético de una criatura de estas características obligaría al animal a ingerir unas 889.000 kilocalorías diarias. Sin una fuente de alimento inagotable, el gigante moriría de inanición en un periodo de tiempo extremadamente breve.