Por Agencia
Desde que apareció el ser humano moderno hace aproximadamente 300.000 años, el Homo sapiens ha conquistado los 5 continentes y, para ello, no sólo se ha adaptado al entorno, sino que lo ha transformado profundamente para moldearlo según sus necesidades. Pero mientras ocurría esta extraña transformación, el propio ser humano ha ido evolucionando y han ido apareciendo ciertos rasgos que suponían una ventaja para la supervivencia.
El ejemplo más claro y típico de la evolución humana reciente es el de la producción de la enzima lactasa durante la edad adulta. En la mayoría de los mamíferos, una vez finaliza el destete, la enzima deja de funcionar, por lo que si consumen leche en la edad adulta no pueden digerir la lactosa, lo que provoca síntomas intestinales.
Pero en las primeras poblaciones humanas que practicaban el pastoreo, emergió una mutación que les permitía seguir produciendo lactasa durante toda su vida y, así, tener a su disposición una fuente de alimento muy nutritiva. Hace aproximadamente 10.000 años, la mutación se fue extendiendo por Europa y el este de África, y en la actualidad, el porcentaje de personas de dicha ascendencia intolerantes a la lactosa es bajo.
Por este y muchos otros ejemplos, la genética y la historia humana están íntimamente relacionadas y desde la Universidad de Harvard, en conjunto con otras universidades internacionales, han ido directos a la fuente para hallar las respuestas. Lo que no esperaban era encontrar una tendencia muy marcada que indica que la evolución humana ha pisado a fondo el acelerador en desde el Neolítico hasta ahora.
El mayor estudio de genética antigua hasta la fecha
Para llevar a cabo el estudio han escudriñado el genoma de 15.836 individuos de Eurasia. La tarea era inmensa, porque, aunque 5.000 de esos individuos estaban en bases de datos, tuvieron que extraer y secuenciar el genoma de los otros 10.000 individuos para obtener toda la información que necesitaban. Para hacerse una idea de la monumental tarea, hay que tener en cuenta que la primera vez que se secuenció un genoma de un humano antiguo fue en 2010. Poco a poco se fueron secuenciando más y en 2023 se creó una biblioteca con todo el ADN antiguo que se había secuenciado llamada Allen Ancient DNA Resource. Contaba con 10.000 individuos. Y eso era todo lo que había. Decenas de grupos de investigación tardaron más de una década en recoger toda esa información. Este grupo lo consiguió por sí mismo en unos pocos años.