365 Días Tamaulipas

El último ‘truco de magia’ de Einstein ha permitido observar el nacimiento del imán más potente del universo

Por Agencia

La teoría de la relatividad general de Albert Einstein fue presentada en noviembre de 1915 y, más de 110 años después, sigue siendo indispensable para comprender la mecánica del universo. Prueba de ello es que, gracias a ella, la astrofísica moderna ha logrado capturar un fenómeno sin precedentes: el nacimiento de un magnetar en el núcleo de la supernova SN 2024afav. Un hito científico que ha sido dado a conocer a través de un artículo publicado en la revista Nature.

En el estudio, los investigadores afirman que los magnetares son versiones ultraenergéticas de las estrellas de neutrones, es decir, de los remanentes densos de astros gigantes que concentran la masa solar en un radio de pocos kilómetros. Al rotar de forma frenética, los magnetares generan campos magnéticos de una intensidad tal que son capaces de desintegrar átomos individuales, superando en 300 billones de veces la protección magnética de la Tierra. Este es el motivo por el que, de forma popular, se conocen como los imanes más potentes del universo.

El papel de la relatividad

El equipo fue liderado por Joseph Farah, investigador de la Universidad de California, quien analizó durante 200 días la curva de luz de la explosión detectada en diciembre de 2024. A diferencia de otras supernovas que se desvanecen gradualmente, la SN 2024afav mostró fluctuaciones rítmicas en su brillo, lo que permitió identificar la presencia del motor magnético interno gracias al efecto de precesión de Lense-Thirring.

Dicho fenómeno, predicho por Einstein, ocurre cuando el giro de un cuerpo masivo arrastra el tejido del espacio-tiempo, provocando que el disco de polvo y gas que rodea al magnetar oscile. Según el estudio, este bamboleo bloquea y refleja la luz de manera periódica, transformando el sistema en una suerte de faro estroboscópico espacial que emite señales detectables por los instrumentos terrestres.

Una evidencia científica directa

Para la comunidad académica, estos resultados representan la prueba definitiva de una teoría que llevaba una década planteada, pero que nunca había sido demostrada. Alexei Filippenko, astrónomo de la Universidad de California y coautor de la investigación, declaró al respecto: «Esta es una evidencia definitiva de la formación de un magnetar como resultado del colapso del núcleo de una supernova superluminosa«.

Los cálculos efectuados sobre el recién nacido objeto indican que posee una velocidad de rotación asombrosa, completando un giro cada 4,2 milisegundos. Esta rapidez extrema es la responsable de acelerar las partículas cargadas de la supernova, otorgándole una luminosidad diez veces superior a la de cualquier explosión estelarcomún observada previamente por la comunidad científica internacional.

La detección de cuatro oscilaciones distintas en la luz, denominadas por los expertos como gorjeos o chirps, permitió descartar cualquier explicación basada en la física de Newton tradicional. Joseph Farah afirmó sobre el procedimiento: «Probamos varias ideas, incluidos los efectos puramente newtonianos, pero solo la precesión de Lense-Thirring coincidió perfectamente con los tiempos observados en la señal«.

Este descubrimiento abre una nueva vía para el estudio de los transitorios astronómicos mediante el uso de instalaciones de vanguardia. En los próximos años, se espera que el Observatorio Vera C. Rubin, ubicado en Chile, identifique decenas de eventos similares, permitiendo profundizar en la naturaleza de estos potentes imanes que hasta ahora solo se escondían tras capas de escombros estelares.

Publicidad